Jun 01

Vamos a empezar como el gran Gabriel García Márquez en su obra “Crónica de una muerte anunciada”  ¿Para qué estos procesadores? Pues generalmente para justificar precios desorbitados en equipos de Gamers a los que no se les va a quitar todo el potencial, fardar ante los amigos y poco más. Existen innumerables campos en los que estos procesadores son recomendados, aunque ya disponemos de soluciones más baratas y rápidas, como en el campo científico y cálculo matemático puro. Un usuario de ordenador común no obtendrá una mejora de rendimiento con un procesador como este, ni con aplicaciones genéricas de escritorio ni con juegos.

Empezamos….

Intel Core i9

Durante el Computex 2017, Intel desveló el Core i9, un nuevo procesador orientado a ordenadores de escritorio y seguramente algún que otro portátil Gamer.Este nuevo chip (7980XE) forma parte de la familia Intel Core X-series, una nueva familia de procesadores diseñada para los usuarios que más potencia requieren de sus ordenadores personales. Su coste es de 1.999 dólares, y cuenta con 18 núcleos en su interior. La compañía también ofrece versiones reducidas del Intel Core i9 con 16, 14, 12 y 10 núcleos, adaptándose a las necesidades de cada usuario. Los precios oscilan entre los 999 dólares (1.000 $ fuera de precios publicitarios) del modelo i9-7900X y los 1.999 dólares del i9-.7980XE.

Como datos a mayores podemos destacar que su frecuencia se estanca en los 3,3 GHz que puede llegar hasta los 4,5 GHz con la ayuda de Turbo Bost. Este último caso solamente aprovechable con una refrigeración acorde como la líquida adaptada que el propio Intel oferta.

Intel Core i9

Hasta aquí una retahíla de información que se puede resumir en que las frecuencias se quedan como están y que Intel afirma:”Más es mejor”. Intentando ayudar a comprender este concepto habitualmente erróneo en el mundo de la ingeniería y en el de la planificación de proyectos voy a intentar explicar de forma amena y sencilla el motivo por el cual no es una buena compra. Para aquellos que tengan más curiosidad las afirmaciones siguientes se basan en la ley de ley de Amdahl, teoría de la paralelización de procesos y como no, arquitectura de procesadores.

Para hacer más amena la explicación, el trabajo de un procesador, se puede entender como un conjunto de operarios vaciando un camión. Con el cambio de milenio se dio el salto a los procesadores multinúcleo, en ese momento, se pasó de uno a dos trabajadores vaciando mercancía del camión. Era evidente que, en la mayoría de los casos el doble de procesadores, era el doble de bueno, y la velocidad se multiplicó casi por dos.

Multiproceso y paquetearía

Esta dualidad de procesadores conllevó una serie de problemas ya conocidos por la industria, en servidores y sistemas multiprocesador, como paralelización de procesos, que viene a ser algo así como el “Como organizar a los trabajadores para vaciar el camión”. Después de los 2 trabajadores y viendo que otros factores como la frecuencia, que se puede entender como el tiempo en el que cada trabajador descarga una caja, no eran mejorables, se optó por contratar más trabajadores y se decidió pasar a 4.

Pero ese fue el primer golpe, 4 trabajadores, en uso normal, no eran el doble de rápidos que 2 solamente un 50% más rápidos ¿Cuál era el problema? Principalmente 2:

  1. El tiempo empleado en dividir y sincronizar las tareas comenzaba a ser alto
  2. No todas las tareas se pueden paralelizar

Esto se puede entender como:

  1. El encargado empieza a perder un tiempo considerable en coordinar a los empleados.
  2. Las cajas no siempre se pueden descargar desordenadas o al mismo tiempo.

Pero claro la cosa no quedó ahí la fiebre de los núcleos fue en aumento, después de los 4 vinieron los 6 y ya casi al instante los 8. Pero la eficiencia no aumentaba linealmente 6 trabajadores solamente eran un 30% más rápidos que 4 y 8 trabajadores solo eran entre un 10 y un 20 % más rápidos que 6. La sorpresa es que cuando se incluyen más procesadores estos pasan a un rendimiento peor. Generalmente 10 procesadores ya son ligeramente más lentos en la ejecución de tareas que 8.

Y ¿Cuál es el problema si seguimos ganando velocidad? Pues aquí entra en juego el señor Amdahl, y el poderoso caballero don dinero. A groso modo, si se establece una relación entre el incremento de precio de los procesadores y las mejoras calculadas de rendimiento se va a ver que a pesar de incurrir en altos costes la mejora de rendimiento según subimos de procesadores es baja e incluso peor a medida que aumentamos los núcleos. Básicamente al intentar dividir el trabajo entre muchos trabajadores para descargar el camión, estos acaban peleándose por las cajas o bien no nos queda más remedio que poner a trabajar a 8, que suele ser la medida de máximo rendimiento y poner a los otros sentaditos mirando. ¿El problema? los que están sentados siguen cobrando su sueldo.

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